Precisamente, no fue con un alfiler con lo que estallé mi burbuja. Luna sacó de la órbita el ojo de Sol. Me rehíce. Aún me sorprende aquella imagen de mi mismo en brazos de mi madre, mientras me daba un biberón. Érase un joven a unos auriculares pegado. Las expresiones de Jim Carrey y la emoción de Robin Williams. Sé que desde el otro lado, sigues de cerca mis pasos. De niño la supervivencia, de adulto la autosuficiencia. Después de la paciencia, más paciencia. Aquel muñeco amarrado al paracaídas que construí con una bolsa. Un trocito más de mi poder, tras cada conversación zanjada. Gracias, apareciste en el momento preciso. ¡Adiós!, mi proyecto de vida no depende de un titulo. Expresarme es y fue mi salvación. Herido, grave, muerto, sepultado, calavera y cenizas. No era la mejor superficie una pared rugosa para escribir la diminuta chuleta de la tabla periódica. Tratar de pasar desapercibido y llamar aún más la atención. Me reí hasta mearme literalmente encima, así que sólo podía seguir riéndome. Aquel cuchillo en mi garganta no podía ser un juego. Sé que la caída es alta y da vértigo, pero también sé que abajo hay un gran colchón que me recibirá. Perseverancia. No es justo, ya que justamente empezaba a adaptarme. Para ti un ¡bangueran!, querido amigo. Qué bueno que vuelvas fiel a ti y más auténtico. Sí, la autosuficiencia fue un paso de madurez. Fue un eureka ver funcionar aquel arpón. Sólo un genio puede reconocer a otro genio. Antes de rehacerme me deshice. En el intento jamás se muere. Menos mal que un día descubrí, que la culpa es un invento estúpido.